Ana – Sesión fotográfica de embarazada en el pirineo

7 de abril de 2015

Me encantan las sesiones fotográficas de embarazada, para mí tienen un significado muy especial porque hacia donde hay que apuntar es muy hacia adentro, y lo digo casi en sentido literal ;) . La naturalidad, la espontaneidad, el sosiego con el que se debe afrontar una sesión de embarazo termina por encontrar una creatividad diferente, más calmada, sutil, elegante. Una fotografía silenciosa, de mirar más allá.  Ya había hecho otras fotografías de embarazo (podeis ver una aquí) pero esta fue muy especial para mí.

Ana vive  en el Pirineo, por lo tanto había montañas obviamente, y por si no os habiaís percatado, me fascinan las montañas. La luz entraba sin pedir permiso, como siempre,  entraba suave, envolvente.  Ana y yo estuvimos una tarde, una ratico simplemente observando y charlando. A veces Jose, el padre de la criatura, nos venía a ver y de pensar éstos qué harán?? pasó a ser uno más y se sentó con Ana, y yo sin decir nada más seguía disparando. Después hicimos fotos al aire libre recorriendo caminos preciosos que Ana me iba mostrando con orgullo. Como veis no es que fuera fácil, es que era un privilegio. Estas fotografías quedarán para siempre, y nunca se sabe lo que en el futuro pasará, pero algún día alguien verá estas imágenes un día cualquiera y ese día os aseguro que algo se le moverá por dentro. Y por eso hago fotografías, así de simple y de importante.

Os dejo con las imágenes, disfrutarlas con tiempo, es una orden.

Fotografías: Carlos Canales















2 comentarios

Ana

Todo un lujo dejarse mirar y fotografiar por este objetivo, vestida de luz para la ocasión. Todo se hace fácil cuando la conexión se establece. Carlos sabe lo que quiere y como hacerlo, un paseo por la casa, un vistazo aquí y otro allá, el escenario es sencillo, para quien sabe jugar y disfrutar con la luz cualquier rincón se convierte en un lugar mágico. Sin necesidad de artificios, sabe mirar hacia dentro, fotografía del alma, sencilla y plena. Captar la complicidad y el amor entre las personas y animales que habitamos este pequeño rincón del Pirineo parece una tarea fácil por la naturalidad con que se hace. Ahí reside el arte de este gran fotógrafo, hacer evidente lo sutil, fotografiar sin ser visto, como si nadie más existiese en ese momento, consiguiendo la intimidad precisa para conectar con quien late dentro. Y además por si todo esto fuera poco nos divertimos. Gracias!

20:40 abril 7, 2015

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    Carlos Canales Ciudad

    wuauuu Ana!!! jeje menudo comentario, mil millones de gracias reguapa!! un beso enorme!!

    09:05 abril 8, 2015

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