Mi filosofía
No entiendo la fotografía de bodas como una sesión de posados dirigidos, sino como una oportunidad para documentar el patrimonio emocional de una familia.
Mi enfoque es discreto y natural. Me muevo entre los invitados buscando lo que no se puede ensayar: las miradas de complicidad, los nervios contenidos, las risas espontáneas y esos silencios que lo dicen todo. Mi intención es crear imágenes que no caduquen, que te permitan revivir el día exactamente tal y como fue.
¿Dónde trabajas?
Mi base está en Zaragoza, pero mi escenario natural es todo Aragón. Siento una conexión especial con las bodas en el Pirineo Aragonés, donde la naturaleza salvaje acompaña perfectamente la honestidad de mi fotografía. No obstante, viajo a cualquier rincón de España donde haya una historia auténtica que capturar.
¿Cómo definirías tu estilo?
Es una mezcla de fotografía documental pura y estética cinematográfica. Mi prioridad es la narrativa: contar el “quién”, el “cómo” y el “dónde” sin interrumpir el flujo de los acontecimientos. Me gusta decir que soy un observador con cámara; alguien que captura la esencia de la energía de cada pareja y del espacio que han elegido para celebrar.
¿Cuál ha sido el momento más memorable de tu carrera?
Cada vez que una pareja me escribe semanas después de recibir sus fotos para decirme que han llorado al verse. En ese momento confirmo que mi trabajo tiene sentido. No busco la “foto perfecta” de revista, busco la foto que te devuelva el nudo en el estómago que sentiste ese día.
¿Qué te inspira?
Lo cotidiano. La luz que entra por la ventana en los preparativos, el sonido de los abrazos apretados, la espera de los novios antes de verse. Me inspiran las parejas que se olvidan de que estoy allí y simplemente disfrutan de su gente.
¿Cómo es trabajar contigo?
Calma y discreción. Mi objetivo es que te sientas cómodo, como si fuera un amigo más con una cámara. Me encargo de gestionar toda la logística y los tiempos antes del día B para que, cuando llegue el momento, tú solo tengas que estar presente. Yo me encargo de mirar por ti.
¿Tienes packs personalizados?
Sí. Entiendo que cada boda es un mundo, desde una ceremonia íntima en el Museo Pablo Gargallo hasta una gran celebración en el Monasterio de Piedra. Parto de una base sólida y adaptamos el reportaje a lo que realmente necesitáis.
¿Cuál es tu cliente ideal?
Parejas que valoran la intencionalidad y la presencia. Personas que aman el arte, que huyen de lo convencional y que no quieren pasarse el día de su boda siguiendo las instrucciones de un fotógrafo. Clientes que confían en mi mirada para mostrarles su versión más verdadera.
¿Un consejo para las parejas que se casan hoy?
Soltad el control. El día pasa volando. Dejaos llevar, reíd, abrazad mucho y olvidad el protocolo. Las bodas más bonitas son aquellas en las que los novios están plenamente presentes, celebrando el amor sin filtros.